13 de mayo
Un domingo en la tarde, cuando muchos jóvenes ven con lástima como se acaba el fin de semana, otros viajan camino a su lugar de estudio. Esta es la realidad de los 17 jóvenes que actualmente viven en la Residencia de la Escuela Industrial Salesiana San Ramón en La Serena.
Buscando una forma de brindar apoyo a alumnos que por razones económicas y de distancia no podían estudiar en el Establecimiento nace en abril del 2000 la Residencia Estudiantil, idea financiada por la Congregación junto a aportes de la Fundación Arturo Irarrázaval Correa. A diferencia de los internados municipales, esta Residencia no recibe financiamiento del Estado y los jóvenes deben costear en parte su estadía.
La Residencia por dentro
Cristofer Robles, Encargado de la Residencia, nos abre las puertas de esta especial casa y nos cuenta que los jóvenes deben llegar cada domingo desde las 18 a las 21 horas, “el horario es flexible, ya que hay alumnos que viajan más de dos horas y media para llegar a La Serena. Se les recibe con una once y a las 22.30 deben acostarse”.
La gran mayoría de los residentes son del Valle de Elqui, Andacollo o Punitaqui, y actualmente viven jóvenes de primero a cuarto medio, “pero al momento de ingresar se prioriza a los alumnos de primer año, pues facilita la adaptación al sistema”, comenta Cristofer.
Vivir en la Residencia
La semana comienza muy temprano, “los chicos deben levantase a las 6.30 y a las siete se desayuna para que luego se retiren a clases, pero primero deben dejar hechas sus camas y todo en orden”, explica Robles.
De vuelta de clases, a las 16.30, comienza el trabajo del aseo, Cristofer manifiesta, entre risas, que este es “un tema que a ellos no les gusta mucho. Todos los alumnos se turnan semanalmente, como son cuatro personas por dormitorio, a cada uno les toca una vez al mes el aseo de su pieza y del resto de la Residencia.”
Si los alumnos necesitan comprar algún material o hacer un trámite, pueden salir del Hogar desde las 17.00 a 18.00 horas, “sólo con una autorización firmada por el apoderado”, enfatiza Cristofer.
Los jóvenes permanecen en la Residencia sólo desde el domingo y hasta que finaliza la jornada del viernes, pero ¿Qué sucede si un residente debe quedarse a una actividad extra programática un sábado? Cristofer nos explica. “Puede quedarse, pero sólo con el conocimiento y autorización del apoderado quien se compromete a costear su alimentación ese día, ya que no está contemplado en los gasto de la Residencia.”
Los internos de la Residencia cuentan con su propia sala de estudio, ubicada en instalaciones de la Escuela, donde por 90 minutos “estudian en silencio, hacen tareas o pueden ir a la sala de computación si es necesario”, especifica Robles. Así, el día finaliza con el retorno a la Residencia y una cena a las 20.00. “Luego pueden seguir estudiando o ver televisión si lo desean antes de acostarse.”
Para Cristofer Robles, ex alumno salesiano y actual estudiante universitario, este es un trabajo agradable “pero hay que tener mucha paciencia, energía y vocación, pues aquí el buen trato con los jóvenes y respeto se traduce en una excelente convivencia.”
Junto con cada reunión de apoderados, también se realiza una en la Resicencia. De esta manera sus padres se enteran del rendimiento escolar y buen comportamiento de sus hijos en esta ‘otra casa’, que los acoge y cuida como la verdadera.
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